Todo lo que necesitás saber sobre cómo revisar un contrato en Colombia y cómo Klos te ayuda a hacerlo antes de firmar.
Los puntos críticos son: alcance del servicio (qué se entrega y qué no), forma y plazo de pago, propiedad intelectual (a quién quedan los entregables), causales y consecuencias de la terminación anticipada, cláusulas de exclusividad y no competencia, responsabilidades y límites de indemnización, cesión del contrato, y confidencialidad. En Colombia, además, hay que verificar que el contrato no tenga elementos que lo conviertan en un contrato realidad (subordinación, horario fijo, exclusividad total): eso puede generar riesgo laboral aunque el contrato lo llame de otra manera. Klos revisa estos puntos automáticamente y marca los que traen exposición económica antes de que firmes.
En Colombia, un contrato de prestación de servicios se convierte en contrato realidad (con obligaciones laborales retroactivas) cuando la relación tiene los tres elementos del artículo 23 del Código Sustantivo del Trabajo: subordinación (recibir órdenes), prestación personal del servicio y salario. Para evitarlo, el contrato debe reflejar autonomía real del contratista: horarios propios, medios propios, capacidad de subcontratar, resultados en vez de tareas dirigidas, ausencia de exclusividad total. Si hay dudas, es mejor consultar con un abogado laboralista, porque el riesgo cae sobre el contratante en caso de reclamación.
Las cláusulas de mayor riesgo son las que imponen subordinación disfrazada: horarios fijos de trabajo, exclusividad total con el contratante, obligación de usar herramientas o instalaciones del contratante como única fuente de trabajo, reportes diarios detallados, y prohibición absoluta de subcontratar. También son riesgosas las cláusulas que declaran la prestación como "personal e indelegable" combinada con exclusividad. Estas cláusulas pueden hacer que un juez laboral colombiano recalifique el contrato como laboral y ordene el pago retroactivo de prestaciones sociales, aportes a seguridad social y sanciones.
Los puntos clave son: destino específico del inmueble (para qué actividad se autoriza), canon inicial y fórmula de incremento anual, plazo mínimo y renovación automática, causales de terminación anticipada y penalidades, garantías exigidas (pólizas, codeudor, depósito), reparaciones locativas y estructurales (a cargo de quién), autorización para adecuaciones y quién asume su costo al terminar, y cesión o subarriendo. En arrendamiento comercial en Colombia aplica el Código de Comercio (artículos 518 a 524), que da derecho de renovación al arrendatario que ha ocupado el local por 2 años o más, un derecho que a veces las cláusulas intentan restringir.
La respuesta depende de qué diga el contrato y de si la terminación es justificada o no. En Colombia, si el arrendatario termina el contrato de forma anticipada sin causa justificada, generalmente debe pagar los cánones faltantes hasta el vencimiento o una cláusula penal pactada (que suele ser equivalente a 3 a 6 meses de canon). Si hay causa justificada del arrendador (incumplimiento, condiciones del inmueble que impiden el uso pactado), la terminación puede no generar penalidad. La póliza de arrendamiento suele responder por los cánones adeudados. Es importante revisar la cláusula de terminación anticipada antes de firmar para saber a qué se compromete el negocio.
La prórroga automática significa que, al vencer el plazo pactado, el contrato se renueva sin necesidad de firmar uno nuevo, generalmente por el mismo término. En arrendamiento comercial colombiano, además, si el arrendatario ha ocupado el local durante 2 años o más con la misma actividad, tiene derecho de renovación automática por igual término (artículo 518 del Código de Comercio), incluso si el contrato pretendiera limitarlo. El incremento anual del canon suele indexarse al IPC del año anterior, aunque las partes pueden pactar una fórmula distinta siempre que sea razonable. Un incremento superior al IPC sin justificación clara es una cláusula que conviene renegociar antes de firmar.
Klos está diseñado específicamente para análisis contractual bajo marco legal colombiano y opera con criterio jurídico validado, no como asistente conversacional genérico. En vez de un solo modelo respondiendo cualquier cosa, Klos usa una arquitectura de seis agentes especializados (Intake, Auditor, Financial, Drafter, CEO, Reporter) que revisan el contrato en paralelo y validan el output entre ellos: eso reduce las alucinaciones típicas de un LLM genérico. También cuantifica la exposición económica en pesos colombianos, genera una estrategia de negociación priorizada y produce un informe estructurado, no una conversación. Los contratos analizados no se usan para entrenar modelos y quedan aislados por usuario en Firestore.
No. Klos es una herramienta de apoyo para la revisión previa de un contrato: identifica riesgos, cuantifica exposición económica y prepara argumentos de negociación en minutos. Sirve para que un dueño de PyME o un equipo de compras entienda qué hay en el contrato y llegue con criterio a la mesa. Sin embargo, para decisiones jurídicas complejas, para actuar en un proceso judicial, o cuando el análisis marca un riesgo alto que exige interpretación de un especialista, se recomienda consultar con un abogado. Klos lo indica explícitamente cuando el criterio del caso lo requiere.
Hoy Klos analiza contratos de prestación de servicios y arrendamiento comercial (locales, oficinas, bodegas), en español o inglés, bajo marco legal colombiano.
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